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Por qué no hay que perderse "Sacrificio de sangre", la serie sueca de Netflix que combina lo criminal con lo familiar

Es un drama cruzado por el thriller policial, que a diferencia de la mayoría de los policiales, da respiro para entender cuestiones personales y emocionales de los dos personajes centrales: padre e hijo.

Buenos Aires

Domingo 20 de Septiembre de 2026 · 20:43· 3 min de lectura

Por qué no hay que perderse "Sacrificio de sangre", la serie sueca de Netflix que combina lo criminal con lo familiar
Buenos Aires

La ecuación tiende a la perfección: thriller nórdico, de intensos cinco episodios, con atmósfera "noir" y con lo policial y lo familiar combinado en altas dosis. Todo muy bien articulado. La narrativa que lleva al espectador por todos los estados posibles convierte Sacrificio de sangre en una serie imperdible.

Está la belleza de Estocolmo, está la oscuridad del crimen, está la intriga de una investigación que demora en resolverse y está la relación de un padre y un hijo que comparten uniforme, pero no las formas. Ni en el trabajo ni en la vida, pero el vínculo va mutando en pantalla y el amor, como suele suceder en los lazos verdaderos, resiste cualquier tipo de disparo.

Del mismo creador de Lupin -la serie francesa protagonizada por Omar Sy en la piel del legendario ladrón de guante blanco-, George Kay, la ficción sueca (disponible en Netflix ) está construida sobre dos pilares que se van retroalimentando: un reconocido investigador policial tiene a cargo un caso tomado por el horror y los enigmas, y su padre, ya retirado de la fuerza, es quien oficia de su guía en las sombras. Aún en las sombras del principal protagonista.

La historia comienza con un llamado al 112 -el equivalente al 911-, en el que una mujer (o la voz de ella, que luego se verá que no es rigurosamente lo mismo) pide ayuda. Hacia allá va una patrulla, dos agentes entran a la casa de donde supuestamente salió el llamado... y no salen. Horas más tarde sus cuerpos aparecerán decapitados. Arranque estremecedor.

A partir de esa brutal e impactante escena entra a tallar el personaje central, el inspector Thomas Berg, compuesto por Jakob Oftebro. Una vez pasado el shock comienza su tarea de búsqueda de la verdad: en el camino se cruza la teoría de que esa situación puede ser el eslabón una cadena de crímenes que responden a un patrón.

Ver al inspector en acción es fascinante: tenaz, inteligente, intuitivo y lo suficientemente rebelde como para confiar en su criterio, va para adelante contra todo, incluido su orgullo. Es su padre, Alfred Berg (interpretado por Peter Andersson ), quien ya fuera de la Policía pone a su disposición sus conocimientos, sus hipótesis, su modus operandi. Su alma por su hijo.

Sólo que mientras el ya experimentado Berg intenta colaborar con la causa desde afuera, padre e hijo van limando -y a veces acentuando- sus viejas asperezas. Por momentos la serie se transforma en dos relatos paralelos que coquetean con el cruce de géneros.

Ahí anida una de las virtudes de Sacrificio de sangre, un thriller que no se parece a otros, un drama que va mucho más allá de lo vincular. Otro de sus puntos fuertes, más allá de la belleza sueca que asoma cada vez que la cámara apunta a un paisaje, son las actuaciones.

El nivel del elenco es muy bueno en general, pero el duelo actoral que forman Andersson, como el padre capaz de darlo todo a pesar de todo, y de Oftebro, como el hijo al que le cuesta aceptar la ayuda de quien alguna vez fue su ídolo (y lo sigue siendo aunque lo niegue), genera un recorrido emocional tan profundo como verosímil. Y, casi sin darse cuenta, uno puede llegar a devorarse la serie en un puñado de horas.

Thriller policial Protagonistas: Jakob Oftebro y Peter Andersson Creador: George Kay Director: Kristoffer Hyholm Emisión: Cinco episodios disponibles en Netflix.