Chiqui, Toto y Javi contra los mandriles
Se acelera el caso Tapia, baja la inflación y Milei entró en modo calma chicha.
Argentina
Sábado 12 de Septiembre de 2026 · 19:52· 4 min de lectura

Antes que nada, le pedimos a la justicia argentina que baje un cambio en el caso del Chiqui Tapia. Van demasiado rápido. Si analizamos todo lo ocurrido es evidente que el tema ha entrado en una dinámica frenética. En apenas nueve meses, luego del campeonato escritorio otorgado a Central, saltaron los arbitrajes sospechosos, la quinta de Pilar, las colecciones de autos, los vuelos privados, los negocios tercerizados de la selección, el rol de Faroni, los testaferros, la retención de aportes, la compra de dólares durante el último gobierno kirchnerista, el quilombo con el FBI en EEUU, los 1.000 palos que se olvidó de declarar esta semana y la flamante condición de imputado que se ganó este viernes como uno de los capos del CEAMSE.
Como todo el mundo sabe, el Chiqui es inocente pero la cosa es tan vertiginoso que se hace incomprensible. Es muy difícil de entender y de explicar. Así no se puede. No hay manera de procesarlo, dicho esto en el sentido de procesarlo intelectual y psicológicamente porque en el sentido judicial hay para procesarlos por todos lados.
Los que investigan y deschavan estas cosas deberían saber que, ante situaciones como estas, la sociedad necesita tiempo para entenderlas. Cuando se desenmascaró a los Kirchner se hizo de a poco. Primero arrancó Lilita denunciando a De Vido durante años. Después le saltaron a Boudou los escándalos en Puerto Madero y Ciccone. Más tarde llegó Lanata y nos presentó a Fariña. Luego nos fuimos familiarizando con Lázaro Báez, la Rosadita, los secretarios de Néstor y Cristina, los negocios con Venezuela, el Memorándum con Irán hasta que finalmente decidieron entrar al baño de Nisman, pero eso ya fue al final. Habían pasado años y uno pudo ir entendiendo la trama e incoporándola. Para volver a usar el término, procesándola. Siempre en el sentido psicológico porque en el sentido judicial ya fueron todos procesados y la mitad fue en cana.
Conclusión: le pedimos a la justicia que nos de tiempo para digerir el caso Chiqui Tapia. Como se dice en el campo: en la vida te podés comer un chancho entero, pero siempre de a pedacitos.
Dicho esto vamos a lo realmente importante: aplauso medalla y beso para el gobierno nacional. Volvió a bajar la inflación, ahora con un 1 adelante, lo cual es un mérito y también un aliciente para todos los que deseamos que al país le vaya mejor. Además es un dato que ayuda a mejorar la confianza. Ahora solo falta que el Ministro de Economía Luis Caputo confíe en él mismo y traiga sus ahorros al país. Seguro que si él los trae, el coloso Sturzenegger también los va a traer y atrás de ellos la van a traer todos los demás. Que sea, que sea.
Por ahora las Declaraciones Juradas recién presentadas, tanto por Caputo como por Sturzeneger, indican que mucha confianza no se tienen porque la tarasca sigue durmiendo afuera.
No es tan grave. Para los que se indignan con estos funcionarios de primera línea deberían saber que sus autos, sus departamentos o sus terrenos están todos en el país. Ninguno mandó su campo al J.P. Morgan. Es verdad que la crocante todavía no, pero seguro que pronto estará acá.
Un argumento que los funcionarios suelen utilizar para defenderse es que la mosca está afuera pero invertida en bonos argentinos. O sea prestada al Estado Nacional por lo que, de alguna manera, estarían apostando al país. Eso es verdad, pero más o menos.
La realidad es que los altos funcionarios cuentan con información privilegiada y, si ven venir un quilombo, se van a enterar antes que todos. Así es fácil. Ves que se viene el tsunami, agarrás el celu, llamás a tu oficial de cuenta en Zurich y tu bono argentino se hace cash en un minuto.
En cambio, los que tiene el efeté en el país y depositados en el banco de la esquina no la sacan más.