Homenajear, reflexionar, hacer comunidad
Como todos los años desde aquella íntima edición inaugural de 2021 con barbijos y distancia social, la Asociación Arte y Cultura entregó el domingo el premio que instauró cada septiembre en homenaje a Olga Ferri, para reconocer la trayectoria de figuras de la danza argentina.
Buenos Aires
Viernes 25 de Septiembre de 2026 · 00:01· 3 min de lectura
Como todos los años desde aquella íntima edición inaugural de 2021 con barbijos y distancia social, la Asociación Arte y Cultura entregó el domingo el premio que instauró cada septiembre en homenaje a Olga Ferri, para reconocer la trayectoria de figuras de la danza argentina.
No era a priori una tarde de sorpresas: todos los asistentes a la ceremonia sabíamos que, “aunque la danza es una sola” –como enfatizó el presidente de la asociación, Juan Lavanga–, por el lado de la clásica se distinguiría a una exbailarina del Teatro Colón y maestra de ballet que con su formación marcó importantes carreras, Katty Gallo, y por la vertiente contemporánea se destacaría la incansable labor de una artista que a los 83 años continúa en el escenario (si no la vieron en J uego del tiempo, mañana, en el Galpón de Guevara, hay una oportunidad antes de que parta ¡a Hong Kong!), coreógrafa y videasta, la extraordinaria Margarita Bali.
Pero no es justo decir que no hubo sorpresa, porque aunque sí, los merecidos reconocimientos eran “cantados”, no es usual que esta comunidad se reúna (se reencuentre, como dijeron varios esa tarde) por fuera de un casual hall o de protocolares ámbitos oficiales, en la familiaridad de una casa respetada por generaciones como es Ballet Estudio (“mi templo”, se la oye aún decir a la Ferri, 55 años después del primer día) para compartir no solo el aplauso y el agradecimiento a las galardonadas y al premiador inesperadamente premiado también (a Lavanga, por su apoyo a la danza), sino un manojo de ideas, de recuerdos, de preocupaciones y de deseos, ya que todo cerró en un brindis.
Por ejemplo, la fotógrafa Alicia Sanguinetti, integrante de la mesa directiva y del jurado, aprovechó la ocasión para anunciar la publicación de tres libros en los próximos meses, empezando por la reedición de Ballet en la Argentina (1962), ejemplar histórico que por décadas estuvo inaccesible, con imágenes tomadas por su madre, Annemarie Heinrich (Dresde 1912-Buenos Aires 2005), que hace cien años llegaba al país; otro volumen en el que trabajan Lavanga y la periodista Patricia Casañas, justamente dedicado a Olga Ferri; y un tercero que abrirá la serie destinada a pioneras de la danza contemporánea.
Y en tren de enfatizar la importancia de los archivos, de la documentación y la construcción de memoria, Sanguinetti manifestó en voz alta algo que muchos lamentamos por lo bajo: el imperio de los QR, esa plaga de cuadritos que arrasó en varios casos con los programas de mano, es decir, con la información perdurable.
¿Por cuánto tiempo estarán disponibles esos enlaces digitales? ¿Qué registro quedará de las creaciones, adónde irán a buscar y corroborar datos fehacientes los investigadores, los críticos del futuro? Esa misma noche hice el experimento con un surtido de esos tarjetones que ahora entregan en las salas: mayormente con éxito, todo seguía ahí “colgado” hasta 2023, cuando empezó a saltar el fatídico “error 404”, que se traduce como “not found” o, en criollo, que ya no existe.
Las anécdotas de Marisa Ferri, custodia del legado de sus tíos Olga y Enrique Lommi; las palabras de las ganadoras, de sus colegas y discípulos, que entregaron sendos “trofeos”; la participación de jóvenes promesas de la música y el baile; todo eso dio paso a un final que sirvió para interiorizarse en la situación que atraviesa el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, conocida en el ambiente y difundida las últimas semanas en redes sociales, pero que precisa de un acompañamiento más firme.
Porque la compañía más importante del país en su tipo, a punto de cumplir medio siglo, todavía precisa revalidar su planta y reclamar condiciones no sólo salariales, sino de infraestructura, que no se condicen con su profesionalismo y excelencia.