Usted pasará la noche en la cárcel
-Bájese del auto -me ordenó el agente policial, sin pedirme la licencia de conducir ni los papeles vigentes de la registración y el seguro.
Buenos Aires
Domingo 13 de Septiembre de 2026 · 03:00· 1 min de lectura

-Bájese del auto -me ordenó el agente policial, sin pedirme la licencia de conducir ni los papeles vigentes de la registración y el seguro.
Temeroso, lo obedecí en silencio, al tiempo que leía su apellido de origen hispano en la placa que llevaba en el pecho. -Usted pasará la noche en la cárcel -me dijo el policía, mientras su colega me maniataba con unas esposas metálicas.
Era el último lunes de junio, poco antes de las ocho de la noche, y todavía no había oscurecido.
Un auto gris de la policía, que no estaba pintado como suelen estar los autos de la policía, y no lucía sirenas ni emblemas como lucen los autos regulares de la policía, y por tanto no era fácilmente visible o reconocible como un auto de la policía, y debía de ser entonces un auto camuflado o encubierto de la policía, me había detenido en la autopista que bordeaba el aeropuerto. -Usted está acusado de conducir temerariamente -me informó el agente-.
Nunca me habían esposado hasta aquella tarde aciaga.
Nunca había pasado una noche en la cárcel.
Nunca me habían acusado de ser un criminal.
Después de esposarme, los policías me empujaron al asiento trasero de su auto camuflado. -¿Quiere hacer una llamada antes de ir a la cárcel? -me preguntó el más agresivo. -No -le dije.