Un servicio eléctrico en colapso que exige respuestas urgentes en la Región
Hasta el 17 de agosto pasado, cuando el incendio en la subestación de Edelap de 9 y 527 dejó sin suministro a Gonnet, Ringuelet, Gorina, City Bell y Hernández —con cortes que alcanzaron también a Tolosa, Villa del Plata y Punta Lara—, el servicio eléctrico en la Región ya registr
La Plata
Domingo 13 de Septiembre de 2026 · 06:04· 3 min de lectura

Hasta el 17 de agosto pasado, cuando el incendio en la subestación de Edelap de 9 y 527 dejó sin suministro a Gonnet, Ringuelet, Gorina, City Bell y Hernández —con cortes que alcanzaron también a Tolosa, Villa del Plata y Punta Lara—, el servicio eléctrico en la Región ya registraba un sostenido declive desde hacía muchos meses y frente a la pasividad del organismo de control sobre la prestación, cuya misión parece pasar por alto todas las deficiencias que día a día alteran la vida cotidiana de los vecinos.
Lo cierto, además, es que el servicio eléctrico deja de funcionar si la temperatura es elevada, si hace frío, si llueve o hay viento. Al parecer, cualquier circunstancia climática le sirve al organismo de control para justificar los cortes de luz, cada vez más seguidos en nuestra región.
A partir de la fecha (del incendio) la situación empeoró sensiblemente en toda la zona. En las últimas semanas, una serie incesante de apagones a cualquier hora afectó al Centro, a los barrios, a la periferia y a las localidades vecinas. La zona céntrica y comercial de la Ciudad sufrió un fuerte trastorno desde la tarde del pasado jueves, especialmente en el área delimitada por las plazas Moreno, Rocha y Máximo Paz, que concentra una gran densidad poblacional y un intenso movimiento comercial.
Ante esta situación, se multiplicaron las protestas de vecinos y comerciantes, que ante la falta de luz se vieron obligados a cerrar sus locales. Persianas bajas, la rutina alterada para miles de personas, perjuicios de todo tipo y reclamos constantes se extendieron hasta el mediodía del viernes.
En la madrugada de anteayer, Edelap instaló un generador de gran porte en la esquina de 9 y 56. No obstante, el ruido del motor al ponerlo en marcha impidió el descanso del vecindario, repitiendo lo ocurrido durante varias jornadas tras el incendio en la subestación de Tolosa. Aunque el generador sostuvo parte del suministro y permitió que algunos comercios reabrieran sus puertas con dificultad, persiste la incertidumbre entre los comerciantes sobre la continuidad de este servicio provisorio.
Por otra parte, en numerosos hogares se utilizan equipos médicos de vital importancia —como respiradores y otros artefactos de asistencia— para pacientes electrodependientes. Esta representa una de las secuelas más dramáticas señaladas por los vecinos en sus reclamos ante este diario.
Asimismo, cada apagón quiebra la cadena de frío de los alimentos, incrementa la inseguridad nocturna por la falta de alumbrado público, provoca cuantiosas pérdidas de mercadería en el comercio y obliga a suspender las clases en varios establecimientos educativos, entre otras quejas reiteradas por la comunidad.
Las décadas de desinversión en el sistema eléctrico de la Región es tan evidente que no requiere menor análisis. Hasta denuncian que se han instalado transformadores que se han descartado en otros países del mundo por ser cancerígenos. Existe un fallo de la Suprema Corte por un reclamo de esa magnitud.
La empresa tiene la responsabilidad de garantizar un suministro constante y confiable a todos los vecinos de nuestra región que pagan el servicio. Pero OCEBA debe cumplir con la función por la que fue creada y hacerse cargo de su responsabilidad de que se cumpla con una adecuada prestación. El presidente del organismo no puede decir que no se inspecciona sino hay desperfectos. ¿Tiene que haber un incendio como pasó en Tolosa?.
Resulta indispensable entonces que ejerza una supervisión efectiva que obligue a la concesionaria al cumplimiento cabal de sus obligaciones.