Crueldad y estupidez, el sello de la “infraderecha”
Por lo tanto, la izquierda es buena.
Buenos Aires
Sábado 19 de Septiembre de 2026 · 16:03· 1 min de lectura

Y la extrema izquierda, extremadamente buena.
¿Por qué conformarse con ser de izquierdas -es decir, solamente bueno- cuando puedes ser extremadamente bueno? -se pregunta con ironía el articulista español José F.
Peláez, y luego aplica esa misma sorna a la otra vereda ideológica:- ¿Por qué limitarse a oponerse a Pedro Sánchez cuando lo puedes hacer desde el atalaya del superbién? ¿Por qué apostar por la sutileza de la tradición liberal-conservadora (los asquerosos ‘moderaditos’) cuando puedes hacerlo desde la radicalidad antisistema?” Peláez es un joven y brillante columnista del diario ABC de Madrid y ridiculiza aquí la “sofisticación intelectual española”, y a continuación hunde aún más el bisturí: “La extrema derecha no es derecha.
No asume la cosmovisión de la derecha ni la supera.
El neologismo resulta ingenioso y da que pensar. “No se puede construir desde un negativo -nos recuerda-.
Y cuando surge alguien que lo tiene claro y critica con igual intensidad los tics iliberales de unos y de otros, lo llaman equidistante.
La solución parece ser criticar solo a unos y dejar de defender unas ideas para pasar a defender unas siglas, es decir, dejar de ser periodistas para convertirnos en activistas...
Ya verás cuando se enteren de esto los vomitadores de tibios”.