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EUROPA EN LLAMAS

El Sábado Francia ardió. Más de 2.000 detenidos. El fuego pasó a Italia. Abajo, el porqué: fronteras abiertas desde 2015, el islamismo y una Europa que ya tocó el piso.

París

Lunes 19 de Octubre de 2026 · 20:10· 7 min de lectura

Un policía corre junto a una barricada en llamas en una calle de Francia
Francia, este fin de semana. Barricadas, incendios y la policía en la calle.

El Sábado 17 Francia salió a la calle contra el precio de la vida, la educación y la sanidad. Lleva casi diez años Emmanuel Macron. La marcha se partió. Una parte caminó. La otra prendió fuego. El Gobierno habla de los peores disturbios en años.

París tuvo incendios, saqueos y choques en la Plaza de la República. El Louvre quedó bloqueado. En Marsella prohibieron las reuniones de las 12 a las 20. En Lyon ardió la oficina de turismo. En Limoges se vino abajo la aguja del ayuntamiento, de 143 años. En la región de París, cientos de comercios quedaron rotos.

El balance del fin de semana: más de 2.000 detenidos. Al menos dos muertos. Heridos graves. Dos personas perdieron las manos. Otro conteo del Gobierno habla de 2.397 detenciones y 997 agentes heridos. La participación, según el Estado, rondó las 550.000 personas. La central sindical CGT dice que pasaron de 800.000.

Este Lunes el primer ministro, Sébastien Lecornu, pidió toques de queda parciales. Todavía no dijo en qué ciudades. Macron fue corto. «Quienes destruyeron deben pagar. Quienes saquearon deben devolver el dinero. Quienes intentaron derrocar la República rendirán cuentas.»

Italia no esperó. En Milán hubo dos noches seguidas. Piedras, supermercados saqueados, barricadas frente al Duomo. La policía contestó con gases y cañones de agua. En Bolonia chocaron junto a la estación. Turín también se movió. El saldo italiano ronda el medio centenar de detenidos. Desde el Viernes, en el sur, los transportistas cortan por el precio del combustible y en algunos puntos ya escasea la nafta. Giorgia Meloni reunió este Lunes a sus ministros. Dijo: «Manifestarse es un derecho, pero incendiar nuestras ciudades no lo es.»

Bélgica tuvo a los estudiantes en la calle contra el estado de la educación. En Lisboa, el Sábado, decenas de miles marcharon por el costo de vida y la vivienda. Alemania todavía no copia el incendio. El Gobierno alemán dijo que mira con preocupación y que no espera un contagio de la violencia. El fuego, igual, ya cruzó la frontera francesa.

Eso es el fósforo. El porqué es más viejo. En 2015 Europa abrió la puerta y no preguntó qué ley entraba con la gente. Angela Merkel dijo que podían con eso. Ese año se contaron 1,8 millones de cruces irregulares. Más de un millón de personas en una sola temporada, en gran parte desde Siria, Irak, Afganistán y el norte de África. La frontera quedó abierta. El control, no.

Francia es el caso. Los musulmanes adultos pasaron del 0,5% en 1985 al 7% en 2025. El islam es la segunda religión del país. Una encuesta de 2025 midió otra cosa, que no es el porcentaje: uno de cada tres musulmanes se identifica con una corriente islamista. Entre los de 15 a 24 años, el 57% dice que la sharia está por encima de la ley francesa. Eso no es una mezquita. Es otro Estado adentro del Estado. Otra ley, otra costumbre, otra lealtad, escrita encima de la República. A eso se le dice imposición cultural. El nombre corto es terrorismo cultural.

Y al lado, el terror de verdad, un año peor que el anterior. Charlie Hebdo. El Bataclan. Niza. El profesor Samuel Paty, degollado en 2020 por haber mostrado unas caricaturas. La inteligencia francesa cuenta 275 muertos por atentados desde 2012. En Alemania, el mercado de Navidad de Berlín, en 2016: lo hizo un tunecino que había pedido asilo. Doce muertos. Este 25 de Julio de 2026, una camioneta y un machete contra la marcha del orgullo en Berlín. Murió una mujer de 65 años. Hubo 29 heridos. El ministro del Interior dijo que las pruebas apuntaban a un atentado islámico.

Los números de la vigilancia no bajan. En Alemania, los islamistas considerados peligrosos pasaron de 550 en 2015 a más de 2.000 en 2025. En Francia, la fiscalía antiterrorista abrió una cifra récord de causas yihadistas. De los atentados que lograron frenar en 2025, el 87% era yihadista. Los acusados son cada vez más chicos. En 2025 imputaron a 20 menores. En 2022 habían sido 2.

El Ministerio del Interior francés dijo que los grupos de negro de este Sábado estaban ligados a la extrema izquierda. Ese es el fósforo de esta semana. La nafta es la otra. Donald Trump lo escribió sin el eufemismo: lo que pasa en Francia no es las escuelas. Es una inmigración masiva fuera de control, y el islam que quiere quedarse con un país que alguna vez fue grande.

Cada año la misma negativa, y cada año un piso más bajo. Barrios a los que la policía entra en convoy. Atentados que los gobiernos llaman aislados. Fronteras que se abrieron y no se volvieron a cerrar mientras la calle cambiaba de ley. Europa no está en un mal fin de semana. Europa ya perforó el fondo. El toque de queda que estudian este Lunes es la admisión: ya no saben cómo sostener la ciudad que dejaron de defender.

Lo cierto de todo esto es que entre el 'wokismo', el musulmanismo, el islamismo y el yihadismo, además de la izquierda radical y el extremismo comunista, Europa perforó fondo y está en la peor degradación de su historia, al borde del abismo, cerca de ser un paciente irrecuperable. Puede ser que estemos cerca de ver la desaparición de Europa tal como lo conocemos. Gran arte de occidente está en peligro absoluto con la caída de Europa. En ese sentido, América se resguarda, se cierra y bloquea todo acceso al continente para Oriente Medio.

No es un mal fin de semana. Es el piso que Europa ya perforó.